El Real Madrid empató este miércoles en Santander (segundo partido sin ganar y sin marcar) y la culpa no la tuvo ninguna tangana. El problema del Madrid es mucho más grande, es de juego.
José Mourinho revolucionó la alineación titular dando entrada a Arbeloa, Callejón, Lass y Varane. Fuera se quedaron Sergio Ramos –¿castigado por decir tras la derrota ante el Levante que le culpa era de todos?– y Di María.
El experimento no salió bien porque, aunque suene a tópico, la primera parte fue para olvidar. Repleta de imprecisiones.
Los blancos se presentaron sin ideas y el Racing vivió cómodo en defensa, sin crearle tampoco peligro. De hecho, tuvo dos contras para asustar a Casillas, pero fueron demasiado lentos en la ejecución.
Los blancos se presentaron sin ideas y el Racing vivió cómodo en defensa, sin crearle tampoco peligro. De hecho, tuvo dos contras para asustar a Casillas, pero fueron demasiado lentos en la ejecución.
El único disparo a puerta del Madrid fue en el tiempo descuento, en un cabezazo blandito de Callejón a las manos de Toño.
Los merengues siguieron sin pulso tras el descanso. El encefalograma plano continuó, a pesar de la entrada de Di María, Higuaín y Kaká, aunque el Madrid ganó en presencia en campo contrario y fue el argentino el único en avisar con un disparo que Toño envió a córner.
De hecho, la ocasión más clara fue para el Racing y, de no ser por la 'salvación' de Casillas en forma de palomita' a un disparo de Óscar Serrano, el madridismo esta noche lamentaría una derrota y no un empate.
En los últimos 15 minutos, el equipo blanco se estiró y arrinconó al Racing, pero se demostró que ya no tiene ni su antigua pegada. Triste empate y ni una pizca de fútbol.
En los últimos 15 minutos, el equipo blanco se estiró y arrinconó al Racing, pero se demostró que ya no tiene ni su antigua pegada. Triste empate y ni una pizca de fútbol.










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